El problema no es nuevo y en lugar de disminuir, ha ido en aumento.
El sitio está plenamente identificado y está a la vista de todos.
Las autoridades poco han hecho al respecto, algunos se hacen los de la vista gorda otros prefieren escudarse en argumentos que no convencen.
En su tiempo , el gobernador Martín Quito, solicitó la creación de una ordenanza que regule el uso de suelo como medida para controlar la situación. Más allá de aquello, creo que lo ideal sería, propiciar alternativas de trabajo digno para las jóvenes que están ejerciendo la actividad que en su mayoría lo harán por necesidad económica y no porque les agrade.
Si no se les ofrece una alternativa de ocupación que les genere ingresos económicos, la pretendida ordenanza no pasará de ser una solución parche, porque se limitaría únicamente a trasladar el problema de un lugar a otro lugar, permitiendo que en el fondo, continúe.
Es verdad que en un empleo digno, posiblemente ganarán menos recursos, que con la oferta de servicios sexuales, pero, que una sola de esas mujeres salga de ese mundo, ya es una victoria porque estamos hablando de una vida humana rescatada.
La mayoría de chicas que se les ha visto, lucen bastante jóvenes, algunas hasta parecen menores de edad, por lo que aún están a tiempo para que puedan re-encauzar su camino y sean entes positivos para la sociedad, esa sociedad que muchas de las veces las condena, pero que poco o nada hace para ofrecerles una salida real de su actual situación.
Por: Gustavo Tuston|| Opinión: Prostitución en Puyo continúa







