Comparto tiempo de mi vida con mi pueblo, junto a mi familia en el corazón de la Amazonia Ecuatoriana, juego con los niños que llenos de alergia y curiosidad, corren descalzos, comen lo que encuentran en la selva y se bañan en el rio grande sin el permiso de sus padres. Asimismo, recuerdo mi infancia en esa selva verde llena de vida que ha marcado mi camino. El mismo camino que caminaron muchos de nuestros antepasados y nuestros padres que luchan por nosotros.
La lucha de los pueblos indígenas empezó desde hace mucho tiempo atrás, cuando llegaron los colonizadores a nuestras tierras para adueñarse de nuestros recursos y sacarnos de nuestros hogares con la invitación y el respaldo del gobierno de ese periodo. Por eso, cuando se realizo el levantamiento indígena en el año 1992 organizado por el movimiento indígena, liderada por la OPIP con sus organizaciones filiales de todo el país, tomo la fuerza necesaria para salir a las calles; los pueblos indígenas estaban cansados de vivir bajo discriminación y opresión en sus propias tierras, y miles de personas caminaron desde la Amazonia hasta la capital Quito para exigir a las autoridades su reconocimiento como pueblos ancestrales y títulos de propiedad de sus territorios, entre otras demandas. Esta fue una gran victoria por la dignidad y la vida de los pueblos indígenas.
Este gran acontecimiento histórico fue justamente un año antes de mi nacimiento. Mi madre participo en la marcha junto a la gran mayoría de mi familia. Algunos de mis familiares formaban parte de la OPIP y eran personas claves de la organización y la realización de esta marcha. Caminaron ancianos, niños, mujeres y hombres, quemados por el sol y batallando con el frío de las montañas con la planta de sus pies callosos y ensangrentados de la larga travesía. Las madres con gran convicción, junto a sus bebes en sus pechos se apoderaron de la ciudad hasta obtener lo que demandaban.
Hoy, veinte y tres años después, los pueblos indígenas junto a otros sectores sociales se han organizado para nuevamente exigir a este gobierno que escuche la voz del pueblo y respete los derechos fundamentales que garantiza la constitución ecuatoriana. Están marchando madres, padres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, abuelos de la selva, de las montañas, de las ciudades, de las comunidades, los que realmente palpan la tierra. Esta gente no defiende a ningún político, ningún partido, ninguna ONG y ningún otro interés mas que el derecho a defender sus hogares, sus familias, sus valores, y sus derecho a la Vida!
Esta lucha es muy clara ya que es la misma decepción y frustración de ver la incapacidad de nuestro gobierno de ejercer el rol que se le encargo; es decir, liderar y servir al pueblo Ecuatoriano. De la misma manera que en el tiempo del primer levantamiento de1992, este gobierno ha ignorado las peticiones y las demandas del pueblo.
Como seres humanos tenemos derecho a ser libres de elegir, bajo este gobierno hemos perdido hasta el derecho de opinar sin correr el riesgo de ser sentenciados. Estamos viviendo bajo un régimen que aterroriza a la población para poder mantenerse en el poder. Cuantos líderes, cuantos jóvenes, manifestantes, periodistas, organizaciones y cuantos defensores de los derechos humanos no han sido amenazados o incluso detenidos y sentenciados por el solo hecho de defender un derecho fundamental. Esta no es la democracia que nos garantiza la constitución y las normas y los tratados internacionales que Ecuador ha firmado.
No se pueden negar las cosas buenas que ha hecho este gobierno para cual fue elegido. Pero eso simplemente NO justifica los atropellos a los derechos humanos que ha cometido durante estos ocho años. El pueblo ecuatoriano esta cansado de tantos abusos a sus derechos fundamentales y demanda cambios inmediatos; empezando por el derecho a la libertad de expresión, parar y sentenciar el mal uso de los fondos públicos, detener actividades extractivitas en el Yasuni y parar la expansión de la frontera petrolera en el centro sur de la Amazonia Ecuatoriana, no la reelección indefinida, libertad inmediata de todos los defensores de derechos humanos que han sido injustamente juzgados, y basta de discriminación y humillación publica de las mujeres a través de medios de comunicación y otros medios!
Minimizar esta marcha y este levantamiento con el argumento de que esta convocada por líderes corruptos de las organizaciones es minimizar a todos los que han elegido a estos líderes como sus representantes. Y es importante mencionar, que algunos de estos líderes han luchado desde hace muchos años atrás y que participaron en la marcha del 1992 y se han mantenido firmes dentro de sus posiciones y con honor han servido a su gente sin abandonar sus valores y principios a cambio de dinero y otros lujos. Además, decir que este levantamiento no tiene apoyo de las bases de las comunidades y que es un intento de desestabilización por parte de la derecha es un insulto grave a todas las personas que están luchando por sus hogares, por sus vidas y su dignidad! Son las bases, los pueblos indígenas, los distintos sectores sociales del país que estamos presentes. El presidente al ignorar la necesidad del país y del pueblo y aun peor insultar y minimizarnos esta cometiendo un gran error grave.
Porque, Señor Rafael Correa: «Por más presidente que seas y por más que te escondas tras un batallón de policías y militares la cruda realidad de este país te alcanzara tarde o temprano.”
Son los niños que ahora juegan en la selva, en las montañas y en las calles de la ciudades que son el futuro. El futuro de nuestro país, y es la realidad de hoy que marcara el mañana de sus caminos y por eso tenemos que cuidar de ellos y los hogares donde están creciendo y formandose como ser humanos.
Por esto y mucho mas quiero pedir a todos ustedes, jóvenes, mujeres, hombres, madres, padres, estudiantes, profesores, trabajadores, todos; Levantemos nuestras voces y luchemos por el camino de todos estos niños que un dia tomaran la posta para formar un mejor mañana!
Hija del primer levantamiento,
Nina Gualinga









