Por: Lic. Gustavo Tuston
Ha causado impacto mundial la masiva concurrencia de no solo cientos de miles, sino millones de personas que hicieron loimposible por estar presente en los actos en los que participó el Papa Francisco en Ecuador, pese a que según las estadísticas la fe católica ha decrecido.
En 1960, el 90% de la población era católica, hoy tan solo un 69%, sin embargo, es una cifra nada despreciable.
Tal acogida, da la razón a aquellos hábiles gobernantes que a través de la historia lograron el favor del poder de la iglesia para obtener beneficios políticos.
Empezando desde el nacimiento de la iglesia católica que fue fundada por el emperador romano Constantino, en el año 313, quien cambió el nombre de todas las deidades romanas y los reemplazó por nombres cristianos, por ejemplo, la Diosa Venus pasó a ser la virgen María.
Desde entonces, la iglesia siempre ha influenciado no solo en lo espiritual, sino en lo económico, social y político.
En nuestro país García Moreno, llegó a instaurar la obligatoriedad de declararse católico para ser considerado ciudadano en la octava constitución del Ecuador expedida en 1869. Los historiadores Enrique Ayala y Juan Paz y Miño, llegaron a coincidir que no se puede separar a la iglesia de la política.
En nuestros días, acabamos de recibir la visita de Francisco, máxima autoridad de la iglesia católica, hombre carismático, ecuánime, conciliador. Sin embargo, no han faltado quienes quieren aprovechar la autoridad del sumo pontífice para manipular sus discursos políticamente y relacionar con cuestiones a favor y en contra del gobierno.
Esperemos que la presencia del Papa deje sembrado en los corazones de los ecuatorianos, especialmente de los gobernantes, la idea de practicar la tolerancia y aplicar el principal mandamiento de Cristo que es amar a nuestros semejantes, aunque pensemos diferente, eso es mejor que pasar horas y horas en iglesias y sinagogas.








