En la provincia de Pastaza, la historia de Víctor Hachi se ha convertido en un símbolo de lucha, resiliencia y compromiso social. Desde los dos años, tras sufrir una fractura de cadera que le dejó una discapacidad física del 60%, su vida ha estado marcada por desafíos constantes.
Sin embargo, lejos de rendirse, Hachi encontró en el apoyo de su madre la fuerza necesaria para salir adelante. Con esfuerzo y determinación, logró formarse como ingeniero y hoy se desempeña como docente en la Unidad Educativa Nuestra Señora de Pompeya, en la ciudad de Puyo.
Pero su historia no termina ahí.
Desde hace siete años, Víctor lidera un proceso colectivo en favor de las personas con discapacidad, integrando a más de 20 ciudadanos en la defensa de sus derechos laborales. Su trabajo ha estado enfocado en exigir el cumplimiento de la Ley de Discapacidades, enfrentando barreras tanto en el ámbito público como privado.
“Las leyes existen, pero deben cumplirse”, sostiene.
Actualmente, su labor da un paso importante al integrarse a la Red Nacional de Personas con Discapacidad, una organización legalmente constituida que busca fortalecer la inclusión a nivel país.
La historia de Víctor Hachi no solo refleja una lucha personal, sino una causa colectiva que sigue avanzando.






