En un giro inesperado dentro de la Asamblea Nacional, seis legisladores del movimiento Pachakutik desafiaron la directriz de su organización política y votaron a favor de la Ley de Solidaridad Nacional, marcando un precedente en la dinámica legislativa del país. Esta decisión ha generado un amplio debate público, al ser interpretada por muchos como un acto de responsabilidad política por encima de la obediencia partidista.
La dirigencia nacional de Pachakutik ordenó a sus asambleístas votar en contra del proyecto; sin embargo, Manuel Choro, Carmen Tiupul, Fernando Nantipia, Cecilia Baltazar, Dina Farinango y José Luis Nango tomaron una postura diferente. De mantenerse su apoyo en la votación de este sábado sobre la ley económica urgente, podrían ser expulsados del movimiento, según advirtió la coordinación nacional de Pachakutik.
Uno de los asambleístas, José Luis Nango, fue enfático al rechazar cualquier intento de sanción: “¡Vayan a expulsar en sus casas!”, expresó con firmeza. Sus palabras, que rápidamente se viralizaron, han sido vistas como un grito de independencia frente a la rigidez partidista. Para Nango y sus colegas, esta decisión no fue un acto de rebeldía, sino de coherencia con la grave situación de seguridad que atraviesa el país.
“La seguridad del Ecuador no puede esperar discursos ideológicos mientras la delincuencia gana terreno”, señalaron los legisladores. Con esta postura, rompieron la tradicional disciplina partidaria que muchas veces ha primado sobre el interés nacional.
El episodio ha sido calificado como un posible punto de inflexión en la política ecuatoriana. Analistas coinciden en que este tipo de decisiones, más conectadas con las necesidades ciudadanas que con agendas internas, podría abrir la puerta a una nueva forma de legislar: más autónoma, más consciente, más ciudadana.
El movimiento Pachakutik, por su parte, anunció que evaluará sanciones internas contra los seis legisladores, especialmente si este sábado se confirma su respaldo a la ley económica urgente. Mientras tanto, en redes sociales, los asambleístas han sido denominados “los valientes del Ecuador”, y su postura ha sido respaldada por diversos sectores sociales que exigen a los políticos priorizar al país antes que a sus estructuras partidarias.
Con esta votación, el mensaje parece claro: cuando se trata del bienestar nacional, la obediencia ciega ya no es una opción.








