Las cenas familiares y las cábalas que siguen algunos ciudadanos marcaron los primeros minutos nuevo año en algunas localidades de Ecuador.
Y pese a restricciones sanitarias como la prohibición de la quema masiva de monigotes, para evitar más contagios de COVID-19, los hogares y grupos de amigos se dieron tiempo e hicieron espacio para incinerar al tradicional año viejo, un muñeco de papel o de aserrín que sirve para reflejar la ‘quema’ de todo lo malo que ocurrió o dejó el 2021.
En la ciudad Puyo como en otras ciudades Amazónicas se dió la tradicional quema del monigote, vecinos y familias salieron a las calles y otros en los patios de sus casas,despidieron el 2021.
En los primeros minutos del 2022, el sonido de las camaretas y similares que les ponen a los monigotes se escuchaba en algunas cuadras seguidas, como en calles de los barrios.
Unas familias optaron por quemar de manera independiente sus muñecos. Y otras, así como grupos de amigos, amontonaron los monigotes en aceras, parterres o calles e hicieron una sola quema.
También hubo el destello de los fuegos artificiales que dieron la bienvenida al 2022.








