Puyo, 13 de julio de 2026 – El fantasma de los racionamientos de energía vuelve a rondar al Ecuador. El ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, encendió las alarmas nacionales al admitir públicamente que el Gobierno no puede garantizar que el país esté libre de nuevos apagones durante la próxima época de sequía, la cual se prevé sumamente crítica debido a los efectos iniciales del fenómeno de El Niño.
Un déficit preocupante de energía
Las proyecciones del sector eléctrico para el periodo de estiaje (sequía) son desalentadoras. Bajo el escenario climático más adverso, las autoridades técnicas estiman que el país enfrentará un déficit de entre 1,300 y 1,500 megavatios (MW).
La falta de lluvias en las zonas donde se ubican las principales centrales hidroeléctricas del país —que abastecen la mayor parte del consumo nacional— reduciría drásticamente la capacidad de generación, obligando a buscar alternativas de emergencia para evitar el colapso del sistema.
Plan de contingencia: Mirando a los vecinos
Para intentar mitigar la crisis y reducir al mínimo la posibilidad de cortes programados, el Ministerio de Energía anunció que ya se encuentra ejecutando una estrategia de respuesta inmediata:
- Negociaciones con Colombia: Se han reactivado los diálogos con el gobierno colombiano para asegurar la importación de energía eléctrica de manera constante durante los meses más secos.
- Conexión con Perú: Se acelerará el inicio de la construcción de una nueva línea de interconexión eléctrica con el vecino país del sur para diversificar las fuentes de abastecimiento.
- Termoeléctricas locales: Se agiliza el mantenimiento y la puesta a punto del parque termoeléctrico nacional para que funcione a su máxima capacidad cuando las hidroeléctricas bajen su producción.
La ciudadanía y el sector comercial de la Amazonía y el país entero se mantienen expectantes, esperando que estas medidas preventivas logren evitar las millonarias pérdidas económicas que provocaron los racionamientos de energía en periodos anteriores.







