lapartida

Para aquellos hombres que partieron a la eternidad en el accidente de aviación en la parroquia Fátima a la tripulación de 22 paracaidistas que fallecieron de las fuerzas armadas.

«La partida»

Las fuerzas armadas me regalo el coraje,

Mi Dios me dio la voluntad de Hierro y de compañero me dio el águila de acero,

Que se me incrustó en mi pecho en cada latido de mi corazón lleno de coraje,

Como conquistador de los vientos que sentía en cada salto el amor de mi señor,

Como si al cerrar los ojos conquistaba los vientos,

Ir al vacío solo me acompañaba mi corazón,

El amor de mi familia y mi Dios,

Ese instante sólo pedía a mi señor que de este salto me haga regresar a casa,

En un solo grito emergía de mi pecho la eternidad,

Día a día mis oraciones las llevaba en mi espalda antes de saltar,

Al conquistar un nuevo amanecer por ti mi Dios,

Te pido cuida siempre al paracaidista,

Llena tu mi espíritu de coraje,

Fuerzas y sin temor,

Antes de abandonar mi águila de acero,

Sin saber que sería hoy la última vez que saltaré por mi patria,

Por mi familia y por mi corazón lleno del espíritu del coraje,

Como conquistador de los vientos por mi patria luchadora,

El cielo de la amazonia fue el último testigo de esta águila que hoy dejó de volar,

Perdió sus fuerzas de seguir en la historia de hombres de la Patria con historia de un mañana,

Estuvimos juntos a hombres de alto y gran honor en igualdad soñadora de seres humanos conquistadores de un territorio heroico con eterno ideal de corazón de Hierro y al mirarlos a cada de unos mis camaradas antes de partir a la eternidad,

Sentí sus temores en el brillo de sus opacos ojos,

Pude ver en sus miradas el dolor que jamás en un paracaidista demostró,

Que tristeza nuestra águila de acero ya no pudo volar más,

Al abismo nos dirigimos y solo cerré mis ojos,

Para así al fin mirar a mis hijos a mi familia y decirles que les amare por siempre,

Solo sentí que la selva nos abrazó en sus entrañas hasta la eternidad llamados hombres de honor,

Jamás nuestros ojos se volvieron abrir,

Como esta águila de acero no volvió a volar nunca más y hoy te hayas en la capilla ardiente de los corazones de todo el país por siempre.

Autor: Pablo Figueroa

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