Hace poco tiempo, una ex jueza protagonizó un escándalo que trascendió a la opinión pública. Yo no me referiré a este hecho bochornoso, o al menos no, desde la perspectiva que otras personas lo han hecho.

Mi análisis parte de que hoy en día, con la moderna tecnología, cualquier ciudadano puede comprar un teléfono celular relativamente económico y automáticamente tendrá en sus manos “el poder” de tomar fotografías,  grabar en video y subirlo al internet inmediatamente.

Así todo ciudadano puede ser un reportero, sin la necesidad de que esté presente en el sitio de los acontecimientos, un corresponsal de radio, televisión o periódico.

Eso es lo que en la actualidad se conoce como periodismo ciudadano que de a poco va adquiriendo protagonismo no solo en el caso que ya hemos hecho referencia, sino en otros, como por ejemplo para reportar los daños producto de las fuertes lluvias, donde las fotografías circularon masivamente en redes sociales.

Así, el periodismo ciudadano, se convierte en una fuente real de información ya que muchas veces ocurren hechos fortuitos en cualquier lugar y a cualquier hora, por lo que el material recogido por los ciudadanos que se hallan en el momento exacto resulta valioso para que todos puedan acceder a información precisa y de primera mano.

Se ha visto que cadenas de televisión nacional e incluso internacional que reproducen videos, tomados por celular o cámaras de video caseras, que aunque tienen una clara diferencia con el trabajo de un profesional, resultan útiles.

Si viviéramos hace tan solo 10 años atrás, no habríamos podido acceder a los videos que se hicieron virales y el caso de la dama del vestido naranja, seguramente habría pasado desapercibido.

Este es un claro ejemplo de que las redes sociales son implacables y que un celular puede ser la herramienta para hacer periodismo ciudadano, el cual ejerce un verdadero poder de dimensiones extraordinarias.

En este contexto, el periodismo digital, los blogs, las redes sociales, se presentan como una alternativa ante las dificultades por la que están pasando algunos medios de comunicación formales, que están teniendo graves inconvenientes, con los organismos creados para emitir sanciones.

Queda una reflexión final para los opresores: Podrán cerrar un medio de comunicación una radio, un periódico o un canal de televisión, pero no podrán callar a 14 millones de personas que pueden ser periodistas ciudadanos a través de las nuevas plataformas informáticas. Pretender evitar eso en la era digital, es nadar contracorriente.

Por: Lic. Gustavo Tuston

 

Compartir
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

GAD Mera



CACPE

Entradas y Páginas Populares

Muerte violenta en Madre Tierra
INICIO
Cuerpos Pintados  Pastaza 2018
Quito: Historia, Patrimonio y Modernidad en la Mitad del Mundo
Montañas imponentes de Ecuador
Amarun Ñambi. Arte & artesanías/ Angelina Cuji, artesana de Pastaza

Estadísticas del sitio

  • 1.479.745 visitas