El ser humano en su intento de luchar por el poder va arrastrando pesadas cadenas que amenazan con acabar con su propia existencia, cadenas como la del egoísmo, la ambición, la maldad, la envidia, promovidos por corazones que han sufrido en este círculo vicioso y que en su intento de venganza promueven un mundo más perverso.
Hay gente que duerme odiando y se levanta odiando más, en este planeta, en mi mundo existen perversos que buscan estrategias para usurpar a la primorosa libertad vestida de solidaridad, generosidad, bondad, con el objetivo de terminar con la esperanza, más el poder del amor siempre vence.
Esta humanidad que ha tenido que enfrentarse a grandes retos, guerras mundiales, pestes, dictaduras políticas, fanatismos religiosos, catástrofes ambientales y hasta injustas decisiones del poder judicial, también ha dado muestras de espíritus invencibles, de guerreros de la paz, de almas libres que promueven corazones limpios y que día a día nos enseñan como la medicina del afecto lo puede todo si se tiene voluntad.
En este breve espacio de vida que nos regalan los dioses en la Tierra, he visto milagros permanentes, he sido testigo de actos heroicos y he podido tener la oportunidad de acrecentar mi fe en el hombre.
Los artistas a través de la música, de la literatura, de la pintura, escultura, poesía, han logrado elevar al ser humano a niveles de sensibilidad jamás imaginados, dejando un halo de esperanza en las nuevas generaciones, increíbles muestras de solidaridad, rebeldía, indignación, generosidad, creatividad, inventiva, genio.
Después de muchos años he podido entender el concepto de la verdad y la razón, he sufrido tanto en este intento absurdo de encontrar respuestas a cada pregunta, he odiado con intensidad y en ese acto me he lastimado mucho y una parte de mí se ha ido para siempre por ese absurdo acto, mis resentimientos era profundos con el poder y la autoridad, pero he logrado sanarme, entendiendo que no soy el dueño de ninguna verdad, ni que tampoco tengo la perfectibilidad del juicio adecuado para nada ni nadie, he dejado de juzgar, he dejado de creer en una sola verdad, he dejado de pelear por tener la razón y le he cedido el paso a la compasión y la humildad.
El odio solo consigue tragedias propias, el amor apasionado a mi país es gigante, ese sentimiento desbordado me hizo creer en Quijote y me empujo a pelear con las mismas armas con un enemigo que supo de mí y que cual gigante pudo aniquilarme, en ese irreflexivo acto casi lo pierdo todo, hoy gobierna la maldad en el país, como en el mundo, los poderosos se ufanan de su brazo de hierro, para aniquilar inocentes, pero todo lo que se ha levantado con las manos manchadas de sangre e injusticia, un día terminara por derrumbarse por sus mismas manos.
Hoy quiero entender mejor el mundo desde los ojos del desarrollo armónico de la paz, los pensamientos positivos, el trabajo motor de la creatividad, la buena alimentación, el deporte y la disciplina.
Creo en el éxito cuando se logra entender de manera adecuada el objetivo de nuestras vidas, ¿Para que estamos aquí?, cuando esa pregunta esté resuelta empezaremos a vivir de verdad y del dolor nacera la esperanza!





