Puyo, 19 de agosto del 2015
LA CÁRCEL
Si la cárcel parece un mal sueño; sí, un mal sueño y no acabo de entender qué me pasa que no despierto. ¡Sí! pero sí, es la cárcel. Al comienzo sentía que nos habíamos puesto a descansar, después de una caminata fuerte, que estábamos en un marcha, que descansábamos para seguir con más fuerza, pero siento que no podemos proseguir, que nos encontramos estancados; separados hombres y mujeres y hay muchos barrotes que nos separan y que debemos cumplir órdenes y de tus derechos? Solo encuentras oídos sordos y solo te toca cumplir órdenes para comer, para lavar la ropa, para recibir sol. Pero sólo las mujeres somos pocas y no peligrosas; se recibe la solidaridad de familiares, amigos a través de los celadores. Se tiene que esperar viernes y sábados para poder coger las manos de los seres queridos y sentir que estamos vivos.
¿Pero por qué estamos presos?: Robo, asalto, falta de pago por los guaguas, droga, tránsito, por reclamar nuestros derechos, etc, etc.?
CULPABLE: Ecuador no es un país democrático
POR QUÉ: El ecuador se gobierna por imposición
No hay políticas económicas que nos beneficien a todos: falta trabajo
No se incentiva con políticas justas al campo, empresas, industrias, etc.
No hay libre ingreso las universidades como lo manda la Constitución para la juventud
Respeto a los derechos humanos
Las instituciones gubernamentales no garantizan la democracia del país
La constitución no nos garantiza.
¿Por qué me encuentro en este lugar o espacio pequeño que se llama cárcel?: Por defender mis derechos, defender el derecho de la naturaleza, que llevo haciéndolo por más de cuarenta años. ¿Qué me siento doblegada?, no; ¿por estar en este pequeño espacio?: no. Siento que este espacio donde me encuentro y lo acontecido antes de llegar, como el maltrato de la policía y los motivos por los que me acusas que son falsos; han asentado más fuerte a mis sentidos y en especial a mi mente y corazón de no claudicar y estoy más firme en todas mi convicción y en la lucha por la defensa de la tierra, del derecho de la naturaleza, de que tengamos un país más democrático; que nadie es eterno, ninguna tempestad dura mucho tiempo, todo pasa y lo que tenga que pasar, pasará.
Los pájaros que entran y salen me dan más esperanzas de que un día saldrá y seguiré más firme en la lucha, por el derecho de la naturaleza. Solo es tiempo de esperar; estaré en donde quiera que me lleven porque sé sobrellevar los momentos difíciles y si hoy continua el maltrato físico, la misma naturaleza, la vida sabrá darme la fuerza para resistir y si me ponen al descanso eterno, hay huellas que otros continuarán, y eso me hace FELIZ.
Por siempre,
MARGOTH ESCOBAR









