El periodismo en Ecuador enfrenta una grave crisis de libertad de expresión, donde los indicadores muestran un descenso alarmante en comparación con años anteriores.
Según un informe reciente del reportero Sin Frontera, Ecuador ha caído al puesto 110 en América Latina en términos de libertad de expresión en 2024, en comparación con el puesto 80 del año anterior.
Este descenso se refleja en todos los aspectos evaluados, desde el ámbito político hasta el económico y social. La agresión de políticos hacia periodistas ha llevado al país a caer del puesto 66 al 120 en el indicador político. En el ámbito económico, pasó del puesto 33 al 94, mientras que en el aspecto legislativo cayó del puesto 58 al 92. En cuanto al indicador social, el país descendió del puesto 93 al 136.
Este panorama sombrío se traduce en una realidad preocupante para los periodistas ecuatorianos, con 11 profesionales que han debido exiliarse y solicitar asilo en otros países debido a amenazas y persecuciones. La situación se agrava cuando aquellos políticos que enarbolan la bandera de la libertad de expresión olvidan protegerla una vez en el poder, incluso llegando a perseguir y demandar a periodistas.
El panorama se complica aún más con la inacción de algunas organizaciones destinadas a proteger a los periodistas y defender la libertad de expresión. Ejemplos de corrupción y desidia como el de Fundamedios, que recibe fondos internacionales pero no protege adecuadamente a sus propios empleados, empañan aún más el panorama.
Este escenario desolador no solo afecta al gremio periodístico, sino que también pone en riesgo la democracia misma del país.
Es crucial que la sociedad ecuatoriana tome conciencia de la importancia de preservar la libertad de expresión y que el periodismo retome su papel de servicio a la comunidad y defensa de la verdad.
Es hora de actuar antes de que sea demasiado tarde para la democracia ecuatoriana.







