cristina teruel

Ecuador, un país de riqueza incalculable; cultural, paisajística, biológica, geológica, patrimonial… sin embargo muy poco apreciada y valorada como verdaderamente corresponde por gran parte de los ecuatorianos, quienes prefieren la riqueza económica y material… claro, como la mayoría de sociedades a nivel mundial, indudable, pero a diferencia de otros países, todavía a tiempo para darse cuenta de lo que realmente vale.

A todos nos ha llegado el mensaje de una u otra manera de que el planeta Tierra está enfermo, agoniza y hay que cuidarlo. Pero realmente, ¿es usted consciente del maravilloso lugar donde vive? Y verdaderamente, ¿hace algo por cuidarlo? No tenga miedo de responder, pero sea honesto. El único propósito de estas líneas es crear una verdadera conciencia de que el planeta nos necesita, y que si no actuamos en el día a día, lo vamos a pagar muy caro.

Los países megadiversos sólo son 17 y entre todos concentran el 75% de la biodiversidad del planeta, Ecuador es uno de ellos, ocupa el 4º lugar a nivel mundial, por detrás de Colombia, Brasil e Indonesia. Y sin embargo es el segundo país del mundo con mayor número de especies de mamíferos amenazadas, por detrás de Indonesia.

En la historia de la Tierra ha habido 5 extinciones masivas, la última la de la época de los dinosaurios, todas producidas por fenómenos naturales, sin embargo, la sexta, a diferencia de las demás, está siendo producida por el ser humano. La ONU alerta que cada 24 horas se extinguen 150 especies de animales en todo el mundo. No nos damos cuenta, pero cada día se extraen toneladas de madera, de minerales, de petróleo, de animales y otros recursos biológicos que la naturaleza ha tardado decenas, centenas y miles de años para producirlos y por otro lado a diario se generan toneladas de residuos sólidos, líquidos y gaseosos que la Tierra necesita siglos para eliminar. Podemos concluir que estamos utilizando a una velocidad exagerada lo que la naturaleza produce, pero además de no ayudarle a regenerar estos recursos biológicos, empeoramos muchísimo la situación ensuciando con toneladas de residuos tóxicos la misma Pachamama que nos da de comer. Y es entonces, observando desde lejos la catástrofe que sobreviene y la actitud de una población indiferente, cuando le invito a sentarse conmigo y tener, un momento de reflexión.

En la vida diaria la mayoría de personas viven de una manera acelerada, preocupados por la familia, por los estudios o el trabajo, por la casa, las compras, las deudas… y en ese ir y venir de cada día a nadie le importa si otro sapo se extinguió o si la Antártida se derrite, eso no soluciona ni empeora nuestros problemas….¿o sí?

¿Es usted de los que piensa que no tiene tiempo para cuidar el medio ambiente, que cuidar la naturaleza es para los ecologistas, o que no interesa porque no aporta beneficios económicos…? A muchas personas no les importa el medio ambiente y el término “Naturaleza” sólo significa dar un paseo por algún paraje bonito y cuidado por personas contratadas para ello. Recapacitemos: ¿De dónde sale el papel que utilizamos en el trabajo o estudios, las servilletas o el papel higiénico? ¿De dónde se extrae el agua que bebemos, que utilizamos para ducharnos, lavar los platos o la ropa? ¿De dónde se extraen los materiales utilizados en la construcción de nuestras casas, escuelas y hospitales? ¿De qué se nutren los vegetales y animales que comemos? ¿De dónde provienen originalmente los medicamentos que curan las enfermedades? La respuesta a todas las preguntas es la misma: De la Madre Naturaleza. Entonces, si todos los días hacemos uso de ella, ¿por qué no dedicamos cada día un tiempo para ayudarle a que siga satisfaciendo nuestras necesidades? Seamos realistas NECESITAMOS CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE PARA PODER VIVIR, el planeta no soporta este ritmo.

El Desarrollo sustentable surge de la necesidad de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades, es decir se promueve el desarrollo sin comprometer la capacidad de la Tierra para regenerar los recursos naturales. Dos palabras que cada vez se escuchan más pero que siguen sin aplicarse en la mayoría de los casos, porque sigue primando el bienestar propio independientemente de lo que ocurra afuera.

Dejemos de ser egoístas y empecemos a actuar, hagamos del desarrollo sustentable nuestro modo de vida. Les propongo tres cosas sencillas que pueden empezar a hacer para salvar el planeta sin grandes esfuerzos:

–          Dé color a su vida: siembre un árbol o ponga una plantita en su casa. Si tiene terreno o jardín siembre un árbol, mejor si es una especie nativa de la zona donde vive y mejor si está en peligro de extinción. Por ejemplo en un terreno en la Amazonia puede sembrar cedro o caoba (lejos de viviendas y edificaciones) y en el jardín colca, guaba o guadua, además de ayudar a la producción de oxígeno, las hojas absorben CO2 y al ser una planta nativa, estará contribuyendo a la dispersión de sus semillas. Se estima que si cada familia norteamericana plantase un árbol, 500.000 millones de kilos de gases de efecto invernadero se eliminarían de la atmósfera anualmente.

–          Lave su ropa y lave el río: utilice un detergente bajo en fosfatos o libre de fosfatos, en general, los detergentes LÍQUIDOS no llevan. Los fosfatos hacen que aumenten demasiado las algas en el agua, cuando mueren, las bacterias emplean en su descomposición gran cantidad de oxígeno que es necesario para los animales y las plantas de los ríos que terminan muriendo. Lea la etiqueta del detergente, generalmente pone la cantidad de fósforo «en forma de fosfatos», para calcularlo hay que multiplicar esa cantidad por 3. Así, un 8% de fósforo equivale a un 24% de fosfatos. Los fosfatos no son imprescindibles y no aseguran una mejor limpieza de su ropa.

–          Menos carne y más salud: El exceso de proteína animal en la dieta cada vez es más común, así como las consecuencias negativas para la salud (como diabetes tipo II, exceso de ácido úrico y gota, mayor riesgo de infarto…). Pero no sólo esto, para producir un kilo de carne se necesitan 16 kilos de cereales, 20.000 litros de agua y la energía equivalente a 8’3 litros de gasolina; la producción de ganado consume más de la mitad del agua que se consume en total en Estados Unidos; el cultivo de cereales, hortalizas y frutas consume menos del 5% de materias primas que la producción de carne; para sembrar pastos que alimenten el ganado se talan diariamente cientos de hectáreas de selva amazónica. Ecuador es un país en el que abunda la variedad de pescados, cereales, legumbres y frutas, por lo que no resulta difícil sustituir la carne de un almuerzo a la semana por cualquier otro alimento.

Salvar el planeta está al alcance de todos y además es nuestra obligación.

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