En 1931, Vladimir Kosma Zworykin desarrolló el captador electrónico conocido como iconoscopio. Este tubo electrónico permitió el abandono de todos los demás sistemas que se venían utilizando y perduró, con sus modificaciones, hasta la irrupción de los captadores de CCDs a finales el siglo XX.
El iconoscopio estuvo basado en un mosaico electrónico compuesto por miles de pequeñas células fotoeléctricas independientes que se creaban mediante la construcción de un sándwich de tres capas.
Una muy fina de mica que se recubría en una de sus caras de una sustancia conductora (grafito en polvo impalpable o plata), y en la otra cara una sustancia fotosensible, compuesta de millares de pequeños globulitos de plata y óxido de cesio.
Este tipo de equipo fue la base para las cámaras de televisión, e integraba, todo lo necesario para captar una imagen y transformarla en una señal eléctrica.






