TEGUCIGALPA, HONDURAS / MIAMI, EE. UU. — En un estratégico despliegue de interdicción marítima ejecutado en aguas internacionales del Mar Caribe, cerca de la costa norte de Honduras, la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG) y la Fuerza Naval de Honduras interceptaron un artefacto semisumergible (conocido como “narcosubmarino”) que transportaba más de 3,5 toneladas de clorhidrato de cocaína con destino final al mercado norteamericano.
El operativo conjunto se llevó a cabo tras varios días de rastreo por radar y patrullajes navales coordinados entre las agencias de inteligencia de ambos países.
Persecución y abordaje en alta mar
La embarcación de perfil bajo, de aproximadamente 15 metros de longitud y fabricada artesanalmente con fibra de vidrio, navegaba sumergida casi en su totalidad para esquivar los controles de vigilancia aérea. Tras ser detectada por aviones de exploración naval, unidades marítimas de respuesta rápida iniciaron la maniobra de interceptación.
Al verse acorralados por los equipos tácticos, los ocupantes intentaron activar las válvulas de hundimiento para destruir la evidencia. Sin embargo, las fuerzas navales abordaron la nave a tiempo, aseguraron el control de la estructura y aprehendieron a sus cuatro tripulantes (tres de nacionalidad colombiana y uno ecuatoriano).
Cargamento millonario neutralizado
Durante la inspección de los compartimentos estancos de la nave, las autoridades hallaron cientos de fardos sellados que contenían los bloques de droga. La sustancia incautada arrojó un peso total de 3.500 kilogramos de cocaína, cuyo valor comercial se estima en más de 100 millones de dólares en las calles de Estados Unidos.
Tanto los detenidos como el cargamento decomisado fueron trasladados bajo estricta custodia militar hacia la base naval de la Guardia Costera en Florida para su juzgamiento ante la justicia federal estadounidense por cargos de tráfico internacional de estupefacientes.
Alerta por el uso de tecnología clandestina
Este decomiso evidencia la constante evolución de las organizaciones del narcotráfico transnacional, que recurren al uso de sumergibles y semisumergibles para conectar los puntos de producción en Sudamérica con las rutas de transbordo en Centroamérica y el Caribe.
Las autoridades de Honduras y Estados Unidos ratificaron que mantendrán reforzados los patrullajes marítimos y aéreos en el corredor del Caribe para interceptar naves ilegales y frenar el flujo de sustancias ilícitas en la región.






