BOGOTÁ, COLOMBIA — Una trágica emergencia sacude a la región norte de Sudamérica tras registrarse un poderoso terremoto de magnitud 7,4 la mañana del lunes 10 de agosto de 2026. El movimiento telúrico, catalogado por el Servicio Geológico como el más intenso de la última década en el país, tuvo su epicentro en las inmediaciones del municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, con una profundidad intermedia de aproximadamente 96 kilómetros
Balance trágico y daños estructurales
Los reportes preliminares de los organismos de socorro y autoridades locales indican un saldo preliminar que supera los 3 fallecidos y centenares de heridos, cifras que continúan actualizándose conforme avanza la remoción de escombros
Las zonas más golpeadas corresponden a municipios y capitales del occidente colombiano y del Eje Cafetero, destacando afectaciones críticas en ciudades como Pereira, Cali, Manizales y Quibd. Decenas de edificaciones residenciales, centros educativos, tramos viales y centros hospitalarios sufrieron colapsos estructurales parciales o totales, complicando la atención inicial a los afectados.
Emergencia nacional y respuesta oficial
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno Nacional decretó la situación de desastre y emergencia nacional, instalando de inmediato Puestos de Mando Unificado (PMU) en las zonas de mayor impacto para coordinar las labores de búsqueda y rescate . Equipos tácticos de bomberos, rescatistas y miembros de la fuerza pública trabajan contrarreloj en la búsqueda de sobrevivientes atrapados bajo las estructuras colapsadas.
Impacto internacional y solidaridad regional
Las ondas del potente sismo se sintieron con fuerza a cientos de kilómetros a la redonda, generando alarma y evacuaciones preventivas no solo en gran parte del territorio colombiano, sino también en países vecinos como Ecuador, Panamá y el occidente de Venezuela
Organizaciones civiles, gobiernos locales e instancias internacionales han manifestado su profunda solidaridad con las familias damnificadas. En diversas ciudades, como Bogotá, se han habilitado centros de acopio oficiales para recolectar donaciones de alimentos no perecibles, agua potable y suministros de primera necesidad destinados a las poblaciones más vulnerables del Chocó y el Eje Cafetero.






