ONTARIO, CANADÁ / EE. UU. — En un golpe histórico contra el crimen organizado transnacional, agencias de seguridad e inteligencia de Canadá y Estados Unidos desarticularon una compleja red de narcotráfico y tráfico de armas que utilizaba el transporte pesado comercial para mover ilícitamente cargamentos a través de las fronteras continentales.
La operación conjunta, denominada «Project Bay», fue liderada por la Policía Provincial de Ontario y la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (CBSA), en coordinación directa con la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. (HSI).
Infiltración en la cadena de transporte comercial
De acuerdo con los informes oficiales, la organización criminal operaba bajo un esquema de «corretaje de carga». Reclutaban a conductores de camiones de transporte pesado para ocultar cargamentos ilícitos entre mercancías legales que transitaban por las principales rutas comerciales entre ambos países.
Durante la fase final del operativo, las fuerzas del orden ejecutaron más de 20 allanamientos simultáneos en viviendas, bodegas de almacenamiento y empresas de transporte.
Arsenal de guerra y millonario decomiso
Entre lo incautado por las autoridades destacan:
- Sustancias ilícitas: Se decomisaron 1.7 toneladas de drogas, incluyendo cerca de 1.000 kilos de cocaína, 660 kilos de metanfetamina y cargamentos de opio, con un valor comercial estimado en más de 139 millones de dólares.
- Poder de fuego: Se aseguraron 17 armas de fuego, resaltando el hallazgo de un fusil antitanque de gran calibre, además de armas prohibidas, cargadores de alta capacidad, manoplas de acero y miles de cartuchos de munición.
- Detenciones: Un total de 21 personas fueron arrestadas y enfrentan más de 100 cargos criminales por tráfico internacional de drogas, posesión de armas de guerra y delincuencia organizada.
Alerta por el nivel de armamento
Portavoces de las fuerzas policiales expresaron su preocupación por la capacidad de fuego detectada en esta red. La inclusión de un fusil antitanque en el inventario delictivo evidencia el nivel de militarización al que están recurriendo los grupos criminales para blindar sus operaciones de contrabando.
Las autoridades señalaron que la investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones en ambos lados de la frontera.





