El Gobierno Nacional de Ecuador enfrenta una compleja situación en el sistema penitenciario del país, caracterizada por enfrentamientos entre bandas que han llevado a la pérdida de vidas y heridos entre los reclusos. Aunque la información proporcionada ha sido escasa y poco detallada, se busca contener la violencia y restablecer el control en varias cárceles afectadas por estos incidentes.
Este martes 25 de julio, se llevó a cabo una intervención policial y militar en la Penitenciaría del Litoral, ubicada en Guayaquil, que es la cárcel más grande del país, albergando a más de 5,600 presos. El operativo contó con la participación de más de 2,700 uniformados de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de tomar el control de los pabellones afectados por los enfrentamientos entre bandas.
Hasta el momento, las cifras oficiales reportan que en la Penitenciaría del Litoral han fallecido 18 privados de libertad y 11 personas resultaron heridas, incluido un policía. No obstante, se teme que el número de víctimas pueda aumentar, ya que se percibe un «mal olor» que podría indicar la presencia de más cuerpos sin vida.
Paralelamente, se ha registrado la retención de guardias penitenciarios en 13 prisiones del país desde el pasado sábado. Según datos del SNAI (Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de Libertad), aproximadamente un centenar de agentes penitenciarios se encuentran retenidos en cinco cárceles, mientras también se han reportado reclusos en huelga de hambre en algunas de estas instalaciones.
Es importante mencionar que las cárceles de Ecuador han sido escenario de hechos violentos desde el año 2020, con más de 450 presos asesinados en enfrentamientos entre bandas rivales que buscan controlar el interior de los centros de reclusión. Esta situación ha generado un desbordamiento de la violencia hacia las calles, con grupos del crimen organizado compitiendo por el control de las rutas del narcotráfico, especialmente en la zona costera, que ha convertido a Ecuador en una importante vía para el tráfico de cocaína hacia Norteamérica y Europa.

Las autoridades se encuentran trabajando para estabilizar la situación y garantizar la seguridad en el sistema penitenciario, pero la complejidad de la problemática requiere de medidas sostenidas y enfoques integrales para abordar la raíz de estos conflictos y prevenir futuros episodios de violencia.







