Según la encuestadora Cedatos, la aprobación de la actitud y forma de ser del presidente ha desmejorado en el último año ¿Qué pasó? He aquí el análisis:
Rafael Correa llegó al poder gracias a una estrategia que respondió tres preguntas: ¿¿Quién soy?? Soy el candidato que trae esperanza en contra de la partidocracia ¿¿Que hago?? Revolución ciudadana ¿¿Cómo lo hago?? Con el pueblo, con gente de manos limpias y corazones ardientes.
Pero da la casualidad que esa es una estrategia gastada, la antigüa partidocracia prácticamente está extinta y muchos de los militantes que sobrevivieron, pasaron a engordar las filas de Alianza Pais.
En cuanto a la revolución ciudadana, la simple frase está trillada. Se la ha promocionado tan excesivamente que está provocando el efecto contrario al deseado.
Es que nadie por más popular que sea (así sea un cantante famoso, peor un político) puede estar casi todos los días en los medios de comunicación por ocho años enteros y no cansar. “La continuidad es causa de menosprecio” dice un sabio adagio.
Lo de gente de manos limpias, está comprobado que no son todos. Hay muchos personajes que salieron del gobierno con serios cuestionamientos.
Es así que los asesores políticos del régimen deberían re-plantear sus estrategias y adaptarse al escenario actual. En lugar de revolución, es momento de una evolución e incluso relevo en el pensamiento, las propuestas y las personas que no ayudan al gobierno, por el contrario le hacen quedar mal.
Si no se toman medidas inmediatas, acertadas, que sincronicen con las reales demandas de la ciudadanía, se está propiciando el clima ideal para que broten como espigas, nuevos partidos políticos que capturen la atención de un electorado, siempre influenciable y con un amplio deseo de cambio.








